Devocionales
Alabanza
11.22.2024
Uno de los temas que más impacta mi corazón y que ha afectado profundamente mi vida ha sido el tema de la alabanza. ¿Por que un Dios sublime, poderoso, omnipotente, omnisciente, que ningún espacio lo puede contener nos pide que lo alabemos? Toda su creación emite notas que a nosotros no nos son perceptibles, cada una de sus criaturas emite sonidos, algunos tan hermosos como los de las aves, el Salmo 150 dice: Todo lo que respira alabe a Jah. Aleluya.
Sofonías 3:17 dice: Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con CÁNTICOS. Es decir que hasta El canta y se goza juntamente con Su pueblo. El Salmo 22 menciona que El habita entre las alabanzas de Israel. Entonces, en resumen, para El esto es muy pero muy importante, tanto que el Rey David comprendió esto y dedicó su vida a escribir cantos, inventar instrumentos, organizar las cantos en el santuario durante las 24 horas del día y por ello fue llamado el dulce cantor de Israel. Oh que nosotros podamos unirnos al coro universal que dirige sus cantos a Él en cada momento del día y convertirnos en esos ADORADORES que El Padre celestial anda buscando que le adoren, EN ESPÍRITU Y EN VERDAD. Estos estarán delante de Él de día y de noche, ¡que privilegio!
Que seamos escogidos para estar cerca de aquel que nos creó, nos salvo y nos formó, que entremos cada día por sus puertas con acciones de gracias y con Alabanzas.
¿Tienes hambre?
11.11.2023
Hace algunos años teníamos en casa una mascota muy peculiar, un gold fish. Cada mañana que yo me acercaba a saludarlo el hacía una acrobacia para mostrarme su necesidad de ser alimentado. El sabía que era yo quien diariamente le daba de comer. Su forma de hacérmelo saber era que subía a la superficie del agua abría su pequeña boca y con ella lanzaba agua fuera de la pecera, y aún me salpicaban sus gotas. Era para mi una alegría ver el esfuerzo con el que clamaba por ser alimentado.
Si tan solo fuéramos como ese pequeño pez, con una actitud fuera de lo común para suplicarle a nuestro Creador por el pan diario, el pan de Su palabra que sacie nuestro ser interior, que nos lave y nos limpie, entonces conmoveríamos el corazón de Dios.
Exactamente como hace dos mil años un ciego llamado Bartimeo hizo algo fuera de lo común, aún incomodando a los discípulos de Jesús para llamar Su atención y hacer que se detuviera para darle la respuesta. El grito famoso de: “JESUS HIJO DE DAVID TEN MISERICORDIA DE MI”, hizo que pudiera tocar el corazón del Maestro de Galilea y estuviera dispuesto para otorgarle su petición.
Señor, dános un corazón humilde para hacer lo que tu nos pidas y tocar tu corazón; es nuestra oración.
